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Otras formas de vivir la sexualidad

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Formas de vivir la sexualidad

Para algunos todavía es un tema tabú, sin embargo, las diferentes alternativas a la hora de tener una relación sexual pueden traducirse en mayor satisfacción y disfrute para la pareja.

Sexo vaginal, oral o anal. Si bien son muchas las posibilidades de práctica sexual, estas 3 resultan ser la más conocidas y, aunque hay quienes aún son escépticos frente algunas de estas posibilidades, habrá que decirles que no son traídas de otro mundo, ni mucho menos son prácticas nocivas. Lo importante es conocer los cuidados frente a cada una de ellas.

Sexo vaginal: con la introducción del pene en la vagina, esta práctica sexual es la que, obviamente, tiene probabilidades de fecundación y embarazo, por lo que se recomienda, en caso de querer evitarlo, el uso de condón y métodos de planificación sexual.

Sexo oral: disfrutado por hombres y mujeres, el sexo oral, señalan los expertos que, además de placer intenso, proporciona mayor intimidad a las parejas. Al respecto, aconsejan siempre lavarse después de la relación sexual tanto pene como vagina, dado que en la boca hay gérmenes igual de contaminantes que los de cualquier parte del cuerpo.

Aunque todavía se discute el riesgo de contagio de VIH a través del sexo oral, esta puede ser una práctica arriesgada para la transmisión de enfermedades como el herpes, la sífilis, la gonorrea y la clamidia. Una de las alternativas para disminuir el riesgo es no practicando el sexo oral el mismo día de la visita al odontólogo y procurar no lavarse los dientes ni usar seda dental después de practicarlo. De esa manera podrán evitarse lesiones que se conviertan en puerta de entrada para estas enfermedades.

De acuerdo con el Centro para la Educación y Entrenamiento sobre el SIDA, “el sexo oral tiene bajo riesgo de transmisión del VIH, pero es posible si los fluidos sexuales entran en la boca y existen encías sangrantes o heridas en la boca. Trozos de látex o envoltorio plástico sobre la vagina, o condones sobre el pene pueden ser usados como barreras durante el sexo oral. Los condones sin lubricantes son mejores para practicar sexo oral ya que la mayoría de los lubricantes tienen mal sabor”.

Sexo anal: señala el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos que esta forma de práctica sexual puede aumentar, considerablemente, el riesgo de contraer una Enfermedad de Transmisión Sexual, ETS, debido a que pueden causar pequeños desgarros en el recto y el ano y esa ser la puerta de entrada para estas infecciones, por lo tanto, recomiendan el uso de preservativo.

En definitiva, todas estas prácticas representan algún tipo de riesgo frente al contagio de ETS, por lo tanto, protegerse y tener una pareja estable son las mejores medidas para evitar adquirir una de estas enfermedades. Cuidar los genitales y tener una higiene íntima adecuada también es otra forma de cuidado, aquí algunas recomendaciones.

En las mujeres

  • Si tienes flujo vaginal excesivo o de olor fuerte y fétido, consulta inmediatamente al médico.
  • Usa ropa interior de algodón. El uso de hilos dentales diarios no es recomendable por ser foco de infecciones, tampoco de pantalones muy ajustados, pues producen sudoración excesiva y la humedad es un agente problemático para la zona genital femenina.
  • No abusar de la depilación, dado que el vello púbico cumple una función de barrera frente a las infecciones.
  • La vagina cuenta con un sistema de autolimpieza que no se debe alterar. En condiciones normales el flujo vaginal cumple la función de limpiar, hidratar y lubricar. No es necesario usar duchas vaginales porque se corre el riesgo de alterar el sistema. Este tipo de productos solo se deben emplear bajo prescripción médica.
  • Los especialistas no hablan de una rutina específica de limpieza después de las relaciones sexuales. La orina ayuda a esa limpieza íntima, pero si te sientes incómoda, una ducha no cae mal.
  • Evita productos como desodorantes vaginales o toallas higiénicas con perfumes. Estos químicos suelen producir irritaciones.
  • Lava la ropa interior con jabón suave, nunca detergente.

En los hombres

  • Usa solo calzoncillos de algodón, pues los materiales sintéticos favorecen la aparición de infecciones.
  • El pene no debe tener nunca ningún olor, por lo tanto, la higiene es fundamental. El pene debe lavarse a diario con jabón y abundante agua.  Debe quedar bien seco, sobre todo los que no están circuncidados, pues la humedad podría generar un medio apto para el crecimiento de hongos y bacterias.
  • Si hay mal olor, lesiones, llagas o enrojecimiento persistentes, el hombre debe visitar al urólogo. Pueden ser infecciones de fácil tratamiento o enfermedades de transmisión sexual.
Natalia Ospina Vélez
Natalia Ospina Vélez https://www.1doc3.com