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¿Conoces los riesgos de modificar tu cuerpo?

Medicina General 1379 veces leída

Someterse a un piercing, a un tatuaje o a un expansor puede resultar un asunto estético para muchos, sin embargo, conocer los riesgos que esto puede tener para la salud debe ser prioridad antes de hacerte uno de estos cambios.

Cada vez es más frecuente encontrar personas que llevan perforaciones o que pintan su cuerpo como símbolo de momentos o personas a los que nunca quisieran renunciar. Incluso, hay quienes lo hacen por simple moda. Sin embargo, sea cualquiera la motivación para hacerlo es necesario conocer lo que implica hacer este tipo de modificaciones, pues de arrepentirse las personas estarían expuestas no solo a procesos costosos para revertir su decisión, sino dolorosos e incluso, con huellas imposibles de borrar.

Aconseja la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos para disminuir los riesgos, asegurarse de que el centro donde se realiza el procedimiento sea limpio, seguro y tenga una buena reputación. “La esterilización adecuada del equipo es importante. Asegúrese, además, de seguir las instrucciones para el cuidado de la piel”.

Las infecciones, el primer riesgo. Una inadecuada selección del lugar y el profesional que hará este tipo de procedimientos puede terminar en el desarrollo de una infección por bacterias, lo que a su vez puede generar abscesos (una cavidad donde se acumula pus) o celulitis (infección de la piel y los tejidos más profundos). Además, pueden presentarse otro tipo de infecciones como la hepatitis.

Alteraciones anatómicas. Cuando se trata de piercings y expansores las mayores complicaciones están representadas en la alteración de la anatomía corporal de la persona, pues de una práctica mal realizada se puede perforar una arteria, un nervio, incluso dejar cicatrices tipo queloide, es decir, que sobresalen en la piel.

Reacciones inflamatorias. En algunas ocasiones los materiales con los que se hace el procedimiento no resultan compatibles con el cuerpo humano, lo que deriva en reacciones inflamatorias crónicas y hasta desgarres en la piel, lo que genera complicaciones a largo plazo.    

Señales de alarma

La Academia Americana de Médicos de Familia sugiere visitar al médico cuando, en el caso de las perforaciones, la piel alrededor del área intervenida está enrojecida e hinchada, duele al tocarla, sale un líquido de color amarillento y maloliente o si hay fiebre.

“Muchas cosas pueden afectar su sistema inmune y su capacidad para atacar una infección. Asegúrese de informarle a la persona que le está haciendo la perforación si usted padece de diabetes, problemas del corazón, si tiene un sistema inmune debilitado o cualquier otra condición médica. Si toma esteroides o anticoagulantes, hable con su médico antes de hacerse una perforación corporal”.

En el caso de los tatuajes es necesario tener cuidado si hay erupción, enrojecimiento, ampollas o fiebre en el área del tatuaje. Las infecciones más virulentas o agresivas pueden estar asociadas con fiebre alta, temblores, escalofríos y sudoración. Explica la FDA que, si una persona tiene una reacción alérgica, la causa exacta puede ser difícil de identificar. “Podría tener una reacción alérgica a un pigmento o al diluyente (el líquido utilizado para diluir los pigmentos), o podría tener una reacción a un contaminante que se introdujo en la tinta durante la manufactura. Y como las tintas son permanentes, la reacción puede perdurar”.

En definitiva escoger minuciosamente el lugar donde se hará el procedimiento y actuar a tiempo ante las señales de alarma son clave para tener éxito a la hora de hacer este tipo de modificaciones corporales.

Natalia Ospina Vélez
Natalia Ospina Vélez https://www.1doc3.com