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10 consejos para prevenir infecciones respiratorias en los niños

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Ante la ola invernal de los últimos días es apenas lógico que se active un pico de infección respiratoria. Si bien cualquier persona puede resultar afectada, son los menores de cinco años y los mayores de 65 los más vulnerables. De acuerdo con la neumóloga pediatra Marina Rosa Manotas, “los niños pueden presentar síntomas como rinorrea (mocos), fiebre, malestar general, dolor de cabeza y pérdida de apetito. A menos que se presenten signos de alarma que requieran consultar los servicios de urgencia, el cuidado se puede realizar en casa hasta que la infección se autolimite en un tiempo máximo de dos semanas”.

Está claro que este tipo de infecciones, en su mayoría, son de origen viral, pero no se trata de un único virus sino de varios que, dependiendo de la edad y condiciones inmunológicas, pueden provocar infecciones a nivel de la garganta, los oídos, la faringe, las amígdalas o las vías respiratorias bajas donde existe mayor riesgo de complicaciones. De igual manera, con cada virus, los periodos de incubación son distintos, pero en general una infección de este tipo se trasmitirá en la etapa catarral donde la persona produce más secreciones.

Así las cosas, aquí te dejamos algunas recomendaciones para prevenir complicaciones:

  1. Dejarlos en casa: si el niño tiene un resfriado común, con secreciones y fiebre es mejor dejarlo en casa para evitar las epidemias en los jardines infantiles. Con esa medida será más corta la incapacidad, tendrá menos complicaciones y no asistirá al servicio de urgencias. En caso de que se trate de niños más grandes y adolescentes, que tienen dificultad con las ausencias escolares, se debe garantizar que usen tapabocas cuando atiende sus deberes escolares.
  2. Cuidar la alimentación: aunque con las infecciones respiratorias disminuye el apetito proporciónales, cada vez que quieran, alimentos recién preparados y con alto contenido nutricional, así como una apropiada hidratación. 
  3. Control de la fiebre: este cambio de temperatura no puede superar las 72 horas, ni ser mayor a 38.5 grados, tampoco puede comprometer el estado general del niño. Es importante asegurarse de que no haya dificultad para respirar. El manejo de la fiebre debe realizarse de la forma que el pediatra tratante lo autorice.
  4. Aseo en la nariz: realiza los lavados nasales con solución salina de acuerdo con los niveles de obstrucción. Tomar abundante líquido le ayudará al niño a tener las secreciones menos espesas.
  5. No automedicarse: por ningún motivo se deben utilizar fármacos que el pediatra no haya formulado y eso incluye que, pese a la tos, no se deben suministrar jarabes antitusivos que son de venta libre. La tos es un mecanismo de defensa que ayuda a movilizar las secreciones. El niño deglute las secreciones y cuando se le da un jarabe para quitarle la tos hay efectos secundarios como somnolencia, disminución del reflejo de tos y riesgo de mayores complicaciones.
  6. Importancia del baño: se debe realizar como siempre y sin usar otros productos adicionales como bálsamo o sustancias olorosas. Así, el aseo con agua tibia le ayudará a movilizar secreciones en su nariz. Es recomendable secar al niño dentro del cuarto de baño para evitar que se afecte por cambios bruscos de temperatura.
  7. Atención especial a los menores de dos años: los jardines infantiles son focos de infecciones respiratorias, por eso, se recomienda que los niños menores de dos años no asistan a estos lugares, incluso, si no están enfermos. Esta es una forma de mantenerlos sanos y evitar que contraiga una infección respiratoria ante la cual es vulnerable. 
  8. Evita sustancias irritantes: el uso de ungüentos, sahumerios, productos de aromaterapia y otros remedios caseros elevan el riesgo de una dificultad respiratoria cuando se trata de niños que tienen una alergia respiratoria o asma bronquial de base.
  9. No los acuestes después de comer: espera al menos una hora, especialmente si ha tomado tetero, debido a que hacerlo antes lo pone en riesgo de broncoaspirar. Esto último significa que mientras duerme, al niño se le puede devolver parte de su último alimento a las vías respiratorias, causándole dificultad para respirar, crisis de tos, cianosis e incluso puede morir. Además, ir a la cama sin esperar un tiempo después de comer es causa de otitis, neumonía y sinusitis recurrente.
  10. Acomodar el espacio: durante la gripa, lo más recomendable es que el niño duerma solo en una habitación. Además, se debe ventilar y asear el espacio cuando el niño no se encuentre en la habitación. Por otro lado, se deben lavar con frecuencia las sábanas, los cobertores y las cobijas que utiliza. Es clave evitar usar contaminantes intradomiciliarios como ambientadores, aerosoles, productos de aseo irritantes y sustancias aceitosas que pueden ocasionar dificultad respiratoria.

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Natalia Ospina Vélez
Natalia Ospina Vélez https://www.1doc3.com