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6 razones por las que amamantar es asegurar la salud del bebé

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Desde hoy y hasta el 7 de agosto se celebra la Semana Mundial de Lactancia Materna, una práctica que favorece la salud del recién nacido y de la madre.

Si de algo no hay duda es que la leche materna previene la malnutrición y puede salvar la vida de cerca de un millón de niños en el mundo, por eso, durante los primeros seis meses de vida la leche materna debe ser el alimento exclusivo de los bebés, luego de ese tiempo debe complementarse con alimentos sólidos: puré de frutas y verduras. Esto último, no significa que la lactancia materna deba suprimirse, al contrario, debe darse hasta los dos primeros años de vida para garantizar sus efectos protectores. 

En ese sentido, la Organización Mundial de la Salud, OMS, sugiere que la lactancia comience en la primera hora de vida, el amamantamiento debe hacerse a demanda, es decir, siempre que el niño lo pida, de día y de noche. Además, deben evitarse los biberones y chupetes.

¿Y las leches formuladas?

Cuando definitivamente la producción de leche materna es el principal obstáculo para alimentar a los bebés, la recomendación es consultar con el pediatra, pues se sabe que las preparaciones para lactantes no contienen los anticuerpos que hay en la leche materna. Además, advierte la OMS que, si no se preparan adecuadamente, conllevan posibles riesgos asociados al uso de agua insalubre y de material no esterilizado, o a la posible presencia de bacterias en la preparación en polvo, “los beneficios de la lactancia materna para las madres y los niños no pueden obtenerse con leches artificiales”.

Si bien para las madres primerizas amamantar es un asunto que se adquiere con práctica, buscar orientación en los centros de salud es una alternativa a la que pueden recurrir aquellas que tienen dificultades al principio. Proporcionar leche materna a los niños no es un hábito al que se deba renunciar, aquí seis razones por las que la lactancia beneficia la salud de madre e hijo según la OMS:

1. Si se empieza a amamantar a cada niño en la primera hora tras su nacimiento, dándole solo leche materna durante los primeros seis meses de vida y siguiendo dándole el pecho hasta los dos años, cada año se salvarían unas 800 mil vidas infantiles.

2. La leche materna es el alimento ideal para los recién nacidos y los lactantes, pues les aporta todos los nutrientes que necesitan para un desarrollo sano. Es inocua y contiene anticuerpos que ayudan a proteger a los lactantes de enfermedades frecuentes de la infancia como la diarrea y la neumonía, que son las dos causas principales de mortalidad en la niñez en todo el mundo. 

3. Reduce el riesgo de cáncer de mama y de ovario. Las mujeres que amamantan tienen un 32% menos de riesgo de tener diabetes tipo 2, un 26% menos de riesgo de tener cáncer de mama y un 37% menos riesgo de tener cáncer de ovarios, en comparación con aquellas mujeres que no amamantan o que amamantan menos.

4. La lactancia materna protege contra el síndrome de muerte súbita infantil. Los bebés que son amamantados tienen un 60% menos de riesgo de morir por esta causa, comparados con los que no son amamantados. El efecto es aún mayor para infantes que reciben lactancia materna exclusiva.

5. Además de los beneficios inmediatos para los niños, la lactancia materna propicia una buena salud durante toda la vida. Los adolescentes y adultos que fueron amamantados de niños tienen menos tendencia a sufrir sobrepeso u obesidad en un 13%, lo que contribuye a combatir las enfermedades no transmisibles causadas por los kilos de más.

6. Los que reciben leche materna son también menos propensos a sufrir diabetes tipo 2 y obtienen mejores resultados en las pruebas de inteligencia. Los adultos que fueron amamantados cuando niños tienen 3.4 puntos más en los indicadores de desarrollo cognitivo, lo que deriva en más años de escolaridad.

Natalia Ospina Vélez
Natalia Ospina Vélez https://www.1doc3.com