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Las vacunas, una alternativa para salvar vidas

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Vacunas

Hoy cuando comienza la Semana Mundial de la Inmunización, vale la pena recordar que esta es parte de la hoja de ruta destinada a prevenir millones de muertes en el mundo.

Buena parte de los movimientos antivacunas se han dedicado a ir en contra de las ventajas que para la salud representa este tipo de inmunización, incluso, titulares de diferentes medios en el mundo han hablado de los fatales desenlaces de niños que, como consecuencia de la decisión de sus padres de no vacunarlos, han muerto.

Precisamente, tratando de cerrar las brechas de inmunización y con la intención de desmitificar falsas ideas que hay alrededor de este tema, la última semana de abril, en el mundo entero se promueve el uso de las vacunas como forma de protección contra las enfermedades en personas de todas las edades. Señala la Organización Mundial de la Salud, OMS, que “la inmunización salva millones de vidas y está ampliamente aceptada como una de las intervenciones sanitarias más costoeficaces y con más éxito”.

Las vacunas sí son seguras

Dudas frente a la eficacia de la vacunación es lo que promueven estos movimientos antivacunas y nada más lejano a la realidad, pues la evidencia científica demuestra que los beneficios superan ampliamente los efectos adversos que, en la mayoría de los casos, son leves y pasan en pocos días. Expertos advierten que lo máximo que causa una vacuna son las incomodidades del dolor, malestar o fiebre y esos son síntomas pasajeros.

Al mismo tiempo, vale la pena destacar que para producir una vacuna deben pasar entre 15 y 20 años para su aprobación y posterior aplicación en la comunidad. En ese proceso se verifica la ética, seguridad y efectividad del producto final e intervienen organismos internacionales como la OMS, la Agencia Europea de Medicamentos o la FDA, Agencia Americana de Drogas y Medicamentos. Está claro que la producción de una vacuna, jamás se da por la presión de un laboratorio.

Y es que hasta ahora se calcula que la inmunización evita anualmente entre 2 y 3 millones de defunciones, gracias a que previene enfermedades, discapacidades y defunciones por patologías como el cáncer cervical, la difteria, la hepatitis B, el sarampión, la paroditis, la tos ferina, la neumonía, la poliomielitis, las enfermedades diarreicas por rotavirus, la rubéola y el tétanos.

La OMS desmitifica las vacunas

Precisamente, en su propósito por generar conciencia frente a la inmunización, este organismo internacional aclara algunas dudas.

  1. Mejores condiciones de higiene y saneamiento harán desaparecer las enfermedades, por lo tanto, las vacunas no son necesarias. FALSO. Las enfermedades contra las que podemos vacunar volverían a aparecer si se interrumpieran los programas de vacunación. Si bien la mejor higiene, el lavado de las manos y el agua potable contribuyen a proteger a las personas contra enfermedades infecciosas, muchas infecciones se pueden propagar independientemente de la higiene que mantengamos. Si las personas no estuvieran vacunadas, algunas enfermedades que se han vuelto poco comunes, tales como la poliomielitis y el sarampión, reaparecerían rápidamente.
  2. Las vacunas conllevan algunos efectos secundarios nocivos y de largo plazo. La vacunación puede ser mortal. FALSO. Las vacunas son muy seguras. La mayoría de las reacciones vacunales son generalmente leves y temporales, por ejemplo, un brazo dolorido. Es más probable padecer un trastorno grave por una enfermedad prevenible mediante vacunación que por una vacuna. Por ejemplo, en el caso de la poliomielitis, la enfermedad puede provocar parálisis; el sarampión puede causar encefalitis y ceguera, y algunas enfermedades prevenibles mediante vacunación pueden ser incluso mortales. Los beneficios de la vacunación compensan con creces el riesgo, dado que sin las vacunas se producirían muchos trastornos y defunciones.
  3. Las enfermedades prevenibles mediante vacunación están casi erradicadas en mi país, por lo tanto, no hay motivos para que me vacune. FALSO. Si bien las enfermedades prevenibles mediante vacunación son actualmente poco comunes en muchos países, los agentes infecciosos que las provocan siguen circulando en algunas partes del mundo. En un mundo sumamente interconectado, esos agentes pueden atravesar las fronteras geográficas e infectar a cualquier persona no protegida. Hay dos motivos fundamentales para vacunarse: protegernos a nosotros mismos y proteger a quienes nos rodean. Los programas eficaces de vacunación, al igual que las sociedades eficaces, dependen de la cooperación de cada persona para asegurar el bien común.
  4. La administración simultánea de más de una vacuna puede aumentar en los niños el riesgo de efectos secundarios nocivos. FALSO. Las pruebas científicas revelan que la administración simultánea de varias vacunas no conlleva ningún efecto secundario sobre el sistema inmunitario del niño. Las principales ventajas de la administración simultánea de varias vacunas es que requiere menos consultas ambulatorias, lo que permite ahorrar tiempo y dinero y aumenta las probabilidades de que los niños completen el calendario de vacunación recomendado. Además, la posibilidad de recibir una vacunación combinada, por ejemplo, contra el sarampión, la parotiditis y la rubéola, supone menos inyecciones.
  5. Las vacunas causan autismo. FALSO. Según se pudo determinar, el estudio de 1998 que suscitó inquietud acerca de un posible vínculo entre la vacuna contra el sarampión, la parotiditis y la rubéola, por un lado, y el autismo, por otro, contenía graves irregularidades, por lo que la publicación que lo divulgó lo retiró. Lamentablemente, su divulgación despertó temores que provocaron una disminución en las tasas de inmunización y los subsiguientes brotes de esas enfermedades. No existen pruebas científicas de una relación entre esa vacuna y el autismo o trastornos autistas.
Natalia Ospina Vélez
Natalia Ospina Vélez https://www.1doc3.com