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Cuida tu respiración, que no te sorprendan el asma o la Epoc

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Sistema respiratorio

La exposición a sustancias alergénicas puede ser, entre otras, causas de estas enfermedades, saber cuándo acudir al médico y cómo controlarlas es clave.

Las patologías del sistema respiratorio como el asma y la EPOC, Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, resultan más frecuentes de lo que muchos creen, sobre todo, porque en buena parte son atribuidas a alergenos como ácaros, polen y pelos de animales. Lo que llama la atención es que, en su mayoría, en la población adulta o en los más pequeños, estas enfermedades implican un importante deterioro de la calidad de vida de los pacientes y sus familiares, al no ser controladas, ni diagnosticadas oportunamente.

Los resultados del estudio PLATINO, Proyecto Latinoamericano de Investigación en Obstrucción Pulmonar, indican que en adultos mayores de 40 años la EPOC tiene una prevalencia entre el 8.9% y el 14.5%. Por otra parte, un estudio de la International Study of Asthma and Allergies in Childhood – ISAAC, reportó que la prevalencia de asma en América Latina se incrementa en un 0,32% por año, estimándose que la actual prevalencia varía entre el 16,5% a 18,8% en adolescentes. Asimismo, en niños escolares aumenta un 0,07% por año, lo que convierte a estas enfermedades en un desafío clínico y una carga sanitaria importante.

¿Qué es la EPOC?

Es una enfermedad que afecta a hombres y mujeres mayores de 40 años que tengan antecedentes de una exposición prolongada a sustancias como el humo del tabaco, contaminantes ambientales y humo de leña, que dañan la capacidad de los pulmones para tener un flujo de aire adecuado.

Esta condición se manifiesta por ahogo o dificultad para respirar cuando esa persona ejecuta actividades tan cotidianas como bañarse, vestirse, caminar, subir escaleras y, más aún, cuando se dispone a realizar alguna actividad física. Según el neumólogo, Horacio Giraldo, la causa más frecuente de la EPOC es el tabaquismo, por lo que sugiere dejar de fumar y consultar periódicamente con el especialista para detectar cambios o síntomas iniciales que eviten un deterioro acelerado de la función pulmonar. Adicionalmente, es fundamental consultar cuando haya disminución en la capacidad de ejercicio, tos especialmente en las mañanas o dificultad para respirar con ejercicios leves o aún en reposo, pues esas son las primeras señales que hablan de la enfermedad.

¿Cómo evitar las crisis asmáticas?

Los pacientes y sus cuidadores, deben tener en cuenta las siguientes alertas desencadenantes:

  • Alérgenos en espacios cerrados, por ejemplo, los ácaros del polvo presentes en la ropa de cama, las alfombras y los muebles tapizados, la contaminación y la caspa de los animales domésticos.
  • Alérgenos en espacios exteriores como pólenes y mohos.
  • Humo de tabaco.
  • Productos químicos irritantes.

Otros factores desencadenantes pueden ser el aire frío, una emoción extrema de enfado o miedo y el ejercicio físico. En algunas personas el asma puede sobrevenir en respuesta a algunos medicamentos, como la aspirina y otros antiinflamatorios no esteroideos, o los betabloqueantes (empleados contra la hipertensión, algunos problemas cardiacos o la migraña).

Si bien las enfermedades del sistema respiratorio humano pueden ocasionar en algunos pacientes señales de depresión y ansiedad, para mejorar la calidad de vida de estas personas, es aconsejable generar un entorno de acompañamiento y empoderamiento, de manera que puedan aprender a respirar de acuerdo con sus dificultades, crear hábitos de buena alimentación e hidratación, hacer ejercicio según la sugerencia médica y llevar una vida normal, sin aislarse.

Natalia Ospina Vélez
Natalia Ospina Vélez https://www.1doc3.com