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5 claves para manejar la fiebre en los niños

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fiebre en los niños

La alta temperatura de los más pequeños es una razón frecuente de consulta y aunque por sí sola no es una enfermedad, la fiebre sí anuncia que puede haber alguna alteración.

Una alerta y un método de protección, así se define la fiebre. El cambio de temperatura hace parte de las defensas del organismo contra las infecciones, pues la mayoría de las bacterias y los virus que causan infecciones sobreviven bien a la temperatura normal del cuerpo, es decir, 37 grados centígrados. Sin embargo, una fiebre leve puede hacer más difícil su supervivencia.

Señala la Academia Americana de Médicos de Familia que una fiebre se define como una temperatura de un grado o más, por encima de la temperatura normal. Las infecciones menores pueden causar elevaciones de temperatura leves o de corta duración. Las temperaturas de 39 grados centígrados o superiores, se consideran fiebre alta y pueden ser una señal de una infección potencialmente peligrosa.

“La fiebre es un síntoma que ayuda a identificar la localización y la causa de una afección real. No es un mal por sí misma y no debe generar mayor temor en los papás”, asegura el pediatra Humberto Rivera.

Causas de fiebre en los niños

Para que se eleve la temperatura puede haber varias razones. Sin embargo, la Fundación Nemours, indica tres como las más frecuentes.

  • Infección: la mayoría de las fiebres se deben a una infección u otra enfermedad. Al estimular los mecanismos naturales de defensa, la fiebre ayuda al cuerpo a combatir las infecciones.
  • Exceso de ropa: los bebés, en especial los recién nacidos, pueden tener fiebre si están demasiado abrigados o se encuentran en un ambiente caluroso, porque no son capaces de regular su temperatura corporal. Sin embargo, debido a que la fiebre puede ser indicio de una infección grave en los recién nacidos, incluso los bebés que han sido abrigados en exceso deben ser examinados por un médico si tienen fiebre.
  • Inmunizaciones: los bebés y los niños pueden presentar algo de fiebre después de haber sido vacunados.

Si bien los padres suelen alarmarse al sentir que la temperatura de los niños cambia, aquí algunas recomendaciones para saber cómo manejar la fiebre y cuándo acudir al médico, pues advierten los especialistas que no todos los cuadros febriles requieren tratamiento. En la mayoría de los casos, solo debe tratarse si causa malestar al niño.

  1. Identifica oportunamente en qué momento aumenta el calor en el cuerpo: para esto ten en cuenta que un niño tiene fiebre si su temperatura es mayor a los 37,5 grados centígrados, cuando se toma en la axila, o superior a los 38 grados centígrados cuando se toma en el recto.
  2. Evalúa qué otros síntomas presenta el menor: entre otras señales pueden estar el escalofrío inicial, la piel de gallina y la formación de parches en la piel, así como el enrojecimiento de las mejillas, los ojos brillantes, el decaimiento, la respiración rápida y el incremento de la frecuencia cardiaca.
  3. Disminuye la temperatura del niño con medios físicos: recuerda que la fiebre es un síntoma y no una enfermedad. Por esta razón, para disminuir la temperatura es mejor aligerar la ropa del menor y ventilar el lugar. Si comienza a sentir escalofrío o presenta piel de gallina hay que cubrirlo para evitar que la temperatura baje de forma abrupta. Además, aconseja la Fundación Nemours bañar a los niños para ayudar a que le baje la fiebre: “utiliza solo agua tibia, el agua fría puede causar escalofríos, lo que suele aumentar la temperatura corporal. Nunca uses alcohol porque puede producir una intoxicación cuando la piel lo absorbe, tampoco bolsas de hielo”.
  4. Mientras se resuelve el episodio febril el niño debe permanecer muy bien hidratado: para ello es indispensable ofrecer más líquidos de lo habitual. Puede recibir leche materna si es menor de seis meses o las bebidas de la dieta normal si es mayor. También debe continuar con la alimentación habitual.
  5. Consulta con el pediatra o servicio de urgencias cuando se presenten los siguientes casos: el niño vomita todo lo que come, no tolera los líquidos o su leche habitual, está irritable o somnoliento, si la fiebre persiste por más de 48 horas, si presenta una erupción o sangrado.

Finalmente, es recomendable que los niños no asistan al colegio o a la guardería si tienen fiebre. La mayoría de los médicos consideran que pueden estar de regreso cuando la temperatura ha sido normal durante 24 horas.

Natalia Ospina Vélez
Natalia Ospina Vélez https://www.1doc3.com