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Reflujo gastroesofágico: cuando el alimento pierde su curso normal

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Reflujo gastroesofágico

Esta patología está asociada a los hábitos de vida poco saludables y a los excesos en el consumo de ciertas sustancias.

Esa acidez, en lo que popularmente se conoce como boca del estómago, con seguridad todos lo han sentido en algún momento de la vida. Esa incomodidad en el tórax, una sensación de que algo quema, sumado a la pesadez, sensación de llenura y eructos, son señales inequívocas de que se trata de reflujo gastroesofágico, una patología del aparato gastrointestinal que consiste en la devolución de los jugos gástricos, “pasan del estómago, hacia el esófago y llegan, inclusive, hasta la cavidad oral. Se produce por malas prácticas alimenticias y lo que ocurre es que, el esfínter esofágico, es decir, esa compuerta que separa el estómago del esófago se abre y no se cierra, por lo tanto, el jugo gástrico se devuelve produciendo esta alteración”, explica Juan Felipe Montoya, médico del grupo EMI.

Y es que el cigarrillo, el alcohol, el consumo de alimentos muy calientes, el exceso de condimentos, el chicle, las bebidas y confites mentolados, son algunas de las causas que favorecen la aparición de esta patología provocando disminución en el tono muscular del esfínter y favoreciendo que los jugos gástricos cambien su curso normal.

Explica la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, que al comer el alimento este pasa desde la garganta hasta el estómago a través del esófago y un anillo de fibras musculares (esfínter esofágico) en la parte inferior del esófago se impide que el alimento deglutido vuelva a subir. “Cuando este anillo muscular no se cierra bien, los contenidos del estómago pueden devolverse hacia el esófago. Esto se denomina reflujo o reflujo gastroesofágico y puede dañar el revestimiento del esófago”.

Si bien la mala alimentación tiene una carga de responsabilidad importante en la aparición del reflujo, algo similar ocurre cuando la última comida del día se hace a altas horas de la noche y de inmediato se va a dormir, “se deben esperar dos horas antes de acostarse para que el bolo alimenticio pase del estómago, al intestino, luego al colon y no tenga la posibilidad de devolverse. Si te acuestas una vez comes, en posición horizontal, por antigravedad, tiende a devolverse el bolo alimenticio y se genera el reflujo”, explica Montoya.

¿Qué hacer cuando hay reflujo?

La recomendación es consumir un antiácido antes de las comidas o antes de acostarse, aunque el efecto puede durar poco tiempo. La medida más efectiva siempre será consultar al médico y practicarse una endoscopia para identificar las causas del reflujo, así como adoptar hábitos de vida saludable. En muchos casos, perder peso ayuda a combatir esta patología.

Está claro que el reflujo es, por lo general, una enfermedad provocada por malas prácticas alimentarias, pero también puede ser secundario a una gastritis o, incluso, síntoma inicial de un cáncer gástrico. “Se puede tener reflujo ocasional pero cuando comienza con frecuencia, por ejemplo, 3 veces por semana y los síntomas son, principalmente, nocturnos hay que consultar para estudiar qué es lo que ocurre”, advierte Montoya.

Finalmente, en el caso de los niños, la presencia de reflujo puede prevenirse con una correcta técnica alimentaria, que se resume en la expulsión de gases una vez son alimentados, así se garantiza que el contenido gástrico continúe su tránsito intestinal. Con algunas excepciones, en los más pequeños, el reflujo puede deberse también a patologías previas que alteran el funcionamiento normal del esfínter.

Natalia Ospina Vélez
Natalia Ospina Vélez https://www.1doc3.com